El último número

Jano, el dios romano de las puertas, de todo lo que se abre y se cierra, fue recreado también por el arte cristiano como símbolo del comienzo del año (que recibió su nombre: enero procede de Ianuarius, Jano) y también de la prudencia, con sus dos rostros, uno que mira al pasado y otro al futuro.

Nuestro primer número de 2024 invoca al dios Jano bifronte y lo relaciona con la pareidolia, que es el arte (o la enfermedad) de ver figuras donde no las hay. María Jesús Jabato evoca en un poema la costumbre infantil de descifrar las nubes, Jesús Marchamalo confiesa su pareidolia crónica y Gustavo Martín Garzo narra una arrebatadora historia mitológica en la que aparecen unas caras inesperadas. Las fotos son de Jesús Marchamalo y Óscar Esquivias.

🙂