A los estudiantes que se alojan en el Real Colegio de España en Bolonia se les conoce como «bolonios», palabra que, humorísticamente, también se usa para calificar a alguien de «bobo, tonto, ignorante, simplón, pobre hombre» (copiamos la definición de uno de nuestros diccionarios favoritos, el «Diccionario Nacional», 1846-47, de Ramón Joaquín Domínguez).
A nosotros nos encanta la ciudad de Bolonia y nos habría encantado también haber sido unos bolonios (en la primera acepción, aunque quizá solo podamos aspirar a serlo en la segunda). En este número boloñés escriben Óscar Esquivias, Pedro López Pérez, Care Santos y Saif ur Rehman Raja. Las fotografías son de Chiara Boccardi y Asís G. Ayerbe, y hemos contado con la ayuda del boloñés (y nada bolonio) Marcello Guidetti, querido amigo nuestro.
Con este número de Bolonios seguimos la estela de otros números dedicados a ciudades que, por una razón u otra, nos fascinan, como Amberes (n.º 5, «Ciclos amberinos»), Nueva York (n.º 8, «Neoyorkinos»), Roma (n.º 16, «Roma Termini»), Kiev (n.º 19, «Kyiv») o Londres (n.º 21, «Viejo y nuevo Londres).







